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Ca'l Llongo: Una casa con mucha historia en el corazón de Asturias

El origen de esta casa se pierde en la memoria. Los primeros documentos que se conservan, datados en la segunda mitad del siglo XVII, ya dejan constancia de su existencia. En esa época, Juan Álvarez y su esposa Antonia Fernández eran los moradores de esta vivienda. En ella tuvieron a sus hijos Domingo Antonio y Juan Antonio, nacidos en 1713 y 1717 respectivamente.

Fue el mayor de ellos, Domingo, quien dio empuje a la siguiente generación de Ca’l Llongo. Con su primera mujer, Josefa García, tuvo cinco hijos: Sebastián Antonio, María Josefa Antonia, Francisco Antonio, Julio Antonio y Margarita Ramona. Al enviudar, se casó en segundas nupcias con Ana María Fernández Castrillón, con la que tuvo diez hijos más.

El primero de los hijos de este segundo matrimonio, José Ignacio Manuel Álvarez, nacido en 1750, dio paso a una nueva etapa en una familia, la de los Álvarez, que generación tras generación hasta la actual, la décima de la que se tiene constancia escrita, han perpetuado un linaje que hoy, les da la bienvenida a Casa Llongo, un espacio acogedor en un paraje incomparable, un hogar hecho de historias y tradición, un lugar que invita a disfrutar de las pequeñas cosas que nos llenan de vida y nos transporta, casi sin quererlo, a esos tiempos en los que la colada se hacía en el río y la ropa se tendía en las cuerdas, el olor a pan recién cocido, a tierra húmeda o a hierba recién cortada llegaban a todos los rincones de Nadou, un tiempo en el que los sabores eran auténticos, se escuchaban las risas de los niños y en las noches frías de invierno los aullidos del lobo acompañaban las charlas familiares junto al fuego de la cocina.

Una casona centenaria totalmente rehabilitada con el encanto de antaño y lo rural y todas las comodidades que el viajero hoy en día necesita

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